Y me miró con esos ojos que parecen mirar más allá de mi ser, y me sonrió, con esa sonrisa capaz de destrozar legiones enteras.
Cuando me tocaba mi mente se encontraba muy lejos en el tiempo y mi corazon palpitaba frenético.
Fue la primera vez que alguien erizó mi piel y me hizo saber en ese instante que era débil y era suya.
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